viernes, 15 de octubre de 2010

COMENTARIO DE TEXTO DE LA INTELIGENCIA FRACASADA.


(VIERNES 15 DE OCTUBRE)


  1. Haga un comentario de texto del fragmento que se propone contestando a las preguntas siguientes:

a)      Enuncie el tema.

El texto gira en torno a la inteligencia y sus dos dimensiones: la capacidad y el uso.

b)      Indique la estructura del texto y justifique su respuesta.

        Externamente, el texto, escrito en prosa, está constituido por cuatro párrafos.

         Respecto a su estructura interna, el fragmento se organiza en tres partes: tema y tesis, cuerpo argumentativo y conclusión.

         La primera parte termina en el primer punto. Esta oración sirve para introducir tanto el tema (la inteligencia) como la tesis (su éxito depende del buen uso).

          En cuanto a la segunda parta, es la más extensa, pues constituye el cuerpo de los argumentos. Destacan dos. Por un lado, el argumento de autoridad que hace referencia a una <<definición clásica de la inteligencia>>; por otro, el ejemplo (sentimental) al narrar una experiencia cercana al autor (la de uno de sus alumnos que tenía una gran capacidad intelectual, pero su mal uso lo llevó a la cárcel).

       Para terminar, la tercera parte está formada por el último párrafo, que es una conclusión que reafirma  la tesis del autor: la inteligencia presenta dos planos: la capacidad y el uso.

       Por lo tanto, este texto argumentativo presenta una estructura muy común: encuadrada.

c)      Detalle las características lingüísticas y literarias del texto.

A continuación se van a comentar tanto las características lingüísticas como estéticas del texto siguiendo los modelos de comentario tanto de Díez Borque como de Lázaro Carreter. Para ello se estructurará la respuesta según los niveles de la lengua  (fónico – gráfico, morfosintácico y léxico – semántico) en sus dos vertientes indicadas en el enunciado.

     Si comenzamos con el nivel fonético – gráfico, no resulta destacable. Predomina la entonación enunciativa, aunque sobresalen dos elementos típicos de los textos argumentativos: por un lado, la interrogación (<<¿era tan inteligente este alumno como decían sus test de inteligencia?>>), que hace reflexionar al lector y acercarse al punto de vista del autor; por otro lado, la exhortación que aparece al comienzo del último párrafo (<<hemos de admitir>>), que resulta ser un elemento apelativo de manera doble, pues presenta una perífrasis modal de obligatoriedad y una primera persona del plural que incluye a los lectores.

 Gráficamente destacan también los símbolos para indicar citas, ya las comillas ya la cursiva.

            En cuanto al nivel morfosintáctico, sobresale el empleo de palabras de ámbito nominal (adjetivos y sustantivos). Destaca el uso de sustantivos abstractos como inteligencia (palabra clave y repetida a lo largo del texto ya sea por recurrencia léxica como mediante a la familia léxica), característica de los textos humanísticos ante la concreción de los científicos.
 Los adjetivos calificativos son numerosos y se presentan tanto postpuestos (aparentan más objetividad) como antepuestos (altísimo coeficiente intelectual).
En su mayoría son valorativos, presentando de manera más o menos oculta el punto de vista del emisor, que intenta atraer al receptor a su terreno. Un ejemplo es el despectivo vulgar, haciendo ver al lector que la suerte del alumno es igual que la de otros muchos además de mísera. El alumno quería ser grande (o cree serlo), pero solo es vulgar y mediocre. También destacable por su función valorativa es el empleo del superlativo (tan fácil, altísimo coeficiente) que hace más patente la extrema oposición entre ser y comportarse, además de dibujar un triste perfil del alumno como algo terriblemente cotidiano (es tan fácil ilustrad con ejemplos). Por otro lado, uno de los adjetivos pospuestos más relevantes es dúplex, que nos hace visualizar algo tan abstracto como la inteligencia.

     Respecto al verbo, destaca ser al emplearlo en la descripción. El número de verbos aumenta en el fragmento narrativo que constituye el ejemplo, siendo de acción, pero valorativos y reflejo del registro bajo relacionado con el ambiente en el que se mueve ahora el alumno (mangonear, trapicheó). Es en este apartado donde se emplea el pretérito, mientras que en el resto se utiliza el presente, siempre en indicativo para crear una apariencia de objetividad, que ya se ha mencionado que se difumina con el léxico denotativo y valorativo.

Aparece la tercera persona (para referirse a la inteligencia y al alumno), la primera del singular (no estoy diciendo) y la primera del plural, que nos incluye a los lectores (hemos de admitir).

      Ha de hacerse mención al empleo de sufijos apreciativos como el despectivo en jefecillo.

      Sintácticamente, las oraciones son compuesta y bien organizadas, destacando dos tipos usuales en los textos argumentativos: la adverbial consecutiva (por lo tanto, la principal función) y la causativa ( dejó los estudios porque <<la acción está en la calle>>).

        Respecto a los recursos de este nivel, son escasos. Destaca laenumeración, paralelismo y elipsis del segundo párrafo (si la situación es científica, consistirá en hacer buena ciencia; si (la situación) es literaria, (consistirá) en escribir brillantemente).

      Si pasamos al nivel léxico – semántico, parece ser el más interesante. El texto es connotativo en general, principalmente en el párrafo narrativo.

      Respecto al registro, aparece una mezcla. En el fragmento destaca el estilo común, excepto en las líneas donde nos presenta el ambiente en el que se mueve el alumno.

      Ya se ha hecho referencia a la presencia de recurrencias de la palabra clave  inteligencia, así como su familia léxica.

      En cuanto a los recursos de este nivel, destaca la metáforacomentada antes de inteligencia dúplex. Llama la atención también otra metáfora: vivió una historia vulgar de un napoleón de barriada. Nos hace, incluso, tener lástima a alguien que es líder de la mediocridad cuando se cree superior.

Hallamos también una alegoría al continuar la metáfora del dúplex, haciendo la explicación del piso de arriba y de abajo.

      No ha de olvidarse la interrogación retórica ya comentada y que lleva al lector a reflexionar sobre el asunto, principal objetivo del ensayo.

     En conclusión, se hace patente que el texto es principalmente argumentativo y humanístico: el autor se implica al emplear la primera persona y contar una experiencia, que constituye el ejemplo; nos implica a nosotros, utilizando la del plural;  presenta la opinión de una experto (la definición clásica de inteligencia); emplea adjetivos y palabras valorativas (jefecillo); usa recursos valorativos como la exhortación del inicio del párrafo final. El autor ha conseguido construir un todo coherente y cohesionado en el que forma y fondo van de la mano.


d)      Indique qué tipo de texto es.

Existen numerosas clasificaciones del texto, pero aquí se seguirá la de Adam. Este autor se basa en cuatro criterios de distinción: tipo de comunicación (oral o escrita); tema (literario, humanístico, científico, jurídico - administrativo, publicitario y periodístico); por la intención (estético, informativo, persuasivo, etc.); por la forma de elocución (narrativo, descriptivo, dialógico, argumentativo y expositivo).

      El fragmento es un texto escrito que, según el tema, puede considerarse humanístico, pues el asunto central es el ser humano y su inteligencia. Dentro de éste, sería un ensayo, ya que el autor presenta su punto de vista con la intención de hacer reflexionar al lector acerca de este tema y todo con un carácter didáctico.

        En cuanto a la forma elocutiva, principalmente es un texto argumentativo, porque el autor presenta su tesis (los dos planos de la inteligencia) que defiende con una serie de argumentos (de autoridad, ejemplo, utilidad). Pero se mezcla con otras formas como son la descripción y la exposición (último párrafo), destacando el fragmento narrativo del tercer párrafo y que sirve de argumento emocional.

  Por último, según la intención del autor, el texto es persuasivo, pues ya se ha comentado que principalmente el emisor pretende atraer al receptor a su punto de vista. Aparecen otras intenciones: estética e informativa.

miércoles, 13 de octubre de 2010

YA NO QUEDAN MÁS. NOS DEJA EL ACTOR MANUEL ALEXANDRE.

El actor Manuel Alexandre falleció el día 12 de octubre de 2010 (casi un año después que su compañero y amigo José Luís  López Vázquez) a la edad de 92 años, vencido por un cáncer.

Nace en Madrid el 11 de noviembre de 1917.

Empieza Periodismo en 1936, pero el inicio de la guerra civil hace que deje de asistir a clase.

Comienza su carrera en teatro (1945) y cine (1947) – siempre decía que gracias a Fernando Fernán Gómez: Lo decidí cuando vi a mi amigo recitar unos versos en la escuela de Carmen Seco. No había visto nunca a nadie antes leer así poesía. Desde entonces yo ya no recito -, llegando a ser uno de los mejores actores de reparto de nuestro país.

Aparece por primera vez en cine en Dos cuentos para dos, de Luís Lucía, y no volverá al cine hasta seis años después, cuando interpreta un pequeño papel en la película Bienvenido, Mr. Marshal, de Luis García Berlanga. Con este director  trabajará en muchas ocasiones (Calabuch, Tamaño natural, El verdugo, Plácido, Los jueves milagro, todos a la cárcel) , al igual que con Juan Antonio Bardem (Cómicos, Muerte de un ciclista, Calle Mayor), Fernando Fernán Gómez (El mensaje, la vida por delante, Solo para hombres, Pesadilla para un rico), José Mª Forqué (Atraco a las tres,



 La noche y el alba) o José Luis Cuerda (Así en el Cielo como en la Tierra es una divertida comedia que presenta el cielo a la española). Y así hasta más de trescientas.
En cuanto al teatro, participa en obras como Luces de bohemia, Catón, un republicano contra el rey, Tres hombres y un destino.

Además trabajó en televisión, tanto en series y miniseries (El Quijote,





Fortunata y Jacinta, Los ladrones van a la oficina, 20-N – donde hacía el papel de Franco- como espacio dramático (la petición de mano, El pobrecillo embustero, La venganza de don Mendo).

Ha recibido reconocimiento a su trayectoria como el Premio Nacional por Plácido (1962), Premio de La Crítica Cinematográfica (1980), Premio Pepe Isbert (1993), Premio Unión de Actores (1994), Premio al Mejor Actor en el Festival de Gijón de 1996 por El ángel de la guarda, Premio Ercilla por la obra de teatro Atraco para tres (2002), un Goya Honorífico (2003), la Medalla de Oro al Mérito del Trabajo (2004), Tp de Oro (2008) y la Gran Cruz de Alfonso x el Sabio (2009).

http://video.es.msn.com/watch/video/alexandre-emocionado-con-cruz-de-alfonso-x/6v0rtctq

Fue un hombre activo hasta el final, compaginando su carrera de actor (televisión, teatro y cine) con su afición a las tertulias (Café Gijón 
 http://www.rtve.es/mediateca/videos/20101012/manuel-alexandre-era-asiduo-tertulia-del-cafe-gijon/900854.shtml), la literatura y la pintura.

Abrió su carrera en las tablas y lo cierra en el Teatro Español de Madrid, donde se ha instalado la capilla ardiente del actor. http://www.lasextanoticias.com/videos/ver/alexandre_dice_adios_sobre_el_escenario/327942